Al igual que un indigente, un animal sin hogar o una esquirla de cristal, nos perdemos en la biológicamente automatizada sociedad virtual, somos anónimos ante nosotros mismos y ante cada átomo que nos rodea, somos huésped cual virus zombie hace que tu cuerpo funcione pero luchando por motivaciones desmotivantes, soy espectro aglomerado, somos multitud de individualidad, seguimos a la horda y nos percatamos, sentimos, criticamos y soñamos que se encuentre la cura, una vacuna que nos elimine este intento, o clase de virus t que nos espaguetisa en el accionar de un todo.
Pero ese virus es nuestra esencia, somos nosotros mismos, y nos sentimos anónimos, atónitos, antagónicos, claustrofóbicos y erráticos ante nuestra propia naturaleza de movimiento post-morte.
By: Johan Kardonna
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